Sociedades deben de manera activa desarrollar las tecnologías digitales y acortar las brechas de desigualdad

Germán Álvarez Mendiola
Germán Álvarez Mendiola

El campo de las profesiones como ahora lo conocemos en muy poco tiempo habrá cambiado de una manera dramática y radical. Muchos empleos actuales se van a mantener, pero otros que requieren o pueden ser automatizados se van a transformar. Incluso algunas carreras tradicionales y pilares de la educación superior en el mundo, como: medicina; derecho o administración; están siendo impactadas por las tecnologías digitales”, explicó Germán Álvarez Mendiola, jefe del Departamento de Investigaciones Educativas (DIE) del Cinvestav.

Las tecnologías digitales tienen una relación “simbiótica” con la educación porque no se desarrollan solo en las universidades o instituciones de educación superior. También se generan en otros ámbitos, como la industria o centros de innovación. De tal manera que le llegan desde afuera, pero al mismo tiempo, las universidades realizan investigación usando esas tecnologías para generar nuevas invenciones; productos y servicios.

Sistema educativo

En el sistema educativo el énfasis se ha puesto en la infraestructura como el equipamiento, computadoras, tablets, celulares o cableado. Pero todavía hay poca reflexión y desarrollo sobre el hecho de que el acto educativo no depende en sí mismo de la tecnología. Ni ésta puede convertirse en el fin, sino que debe ser el medio para producir un vínculo pedagógico y educativo.

Brechas de desigualdad

Otro tema relevante son los accesos desiguales a la tecnología entre y dentro de los países que pueden profundizar las grandes brechas socioeconómicas, culturales y educativas, en vez de disminuirlas. Sin embargo, las herramientas digitales empleadas con una perspectiva estratégica de desarrollo y de inclusión, pueden ayudar a resolver problemas de gran tamaño, como el cambio climático global, por ejemplo.

En países como México, donde hay una enorme desigualdad socioeconómica, el acceso, aprovechamiento, uso y disfrute de las tecnologías digitales ocurre de manera desigual. Los países desarrollados logran distribuirlas de manera más homogénea de lo que se puede ver aquí, entonces su comunidad puede marchar de manera más pareja.

Si en México el problema de acortar las brechas de desigualdad en el acceso a las tecnologías no se atiende, las mismas herramientas digitales pueden profundizarlas. Esto porque algunos segmentos de la sociedad, generalmente los más pudientes, son los que tendrán mayor disposición de ellas; y por lo tanto, posibilidad de aprovecharlas. La tecnología en esos contextos podría convertirse en un factor que recrudezca la desigualdad social, en lugar de aliviarla.

Retos con las herramientas digitales

A nivel gobierno federal, en México ya se tienen muchos años haciendo esfuerzos por desarrollar la tecnología y ampliar la cobertura en todo el territorio, con énfasis en el sistema educativo. El Estado debe ser el encargado de esa parte no solo por la infraestructura; sino por el compromiso de mitigar las desigualdades de acceso por regiones y por estratos sociales.

El gobierno ha ido haciendo algo. Pero se percibe que es insuficiente, en relación con las necesidades del país de marchar al mismo paso que otras naciones; y en función de los enormes problemas que no hemos logrado resolver. Entonces, se advierte cierta lentitud o atraso en ese esfuerzo y sin duda es necesario redoblarlo”, señaló Germán Álvarez Mendiola.

Con el propósito analizar estos temas el Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav realiza, del 11 al 13 de septiembre, el “16to Congreso Internacional sobre Reformas a la Educación Superior (HER 2019), sociedad digital y educación superior: impacto y consecuencias para las políticas”, donde expertos expondrán las estrategias que se impulsan en el mundo para hacer frente a los desafíos de la educación superior frente a la sociedad digital.

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